diciembre 14, 2018

Nadie nos deja gritar "¡Denuncias falsas!"

Una mujer asesinada cada semana.

Entre tres y cuatro mujeres violadas cada día.

Incontables casos de maltrato, acoso, etc.

¿Qué es lo único que no falla en cada ocasión incluso cuando la sangre aún gotea?

Los gritos de "¡Denuncias falsas!".

Esas denuncias que no llegan al 1%, porque no, un juicio donde el acusado queda libre porque no hay pruebas suficientes no es una denuncia falsa.

Una denuncia falsa no es cuando en un juicio queda absuelto de una acusación de violación alguien que ha tenido sexo con una niña de 11 años porque dice que creía que era mayor y ella "actuó con normalidad".

Una denuncia falsa no es cada vez que un maltratador queda libre hasta que termina matando a su pareja.

Una denuncia falsa se da cuando se demuestra que la acusación se ha hecho con motivos falsos buscando perjudicar al acusado. Y es curioso que los que claman al cielo por la presunción de inocencia de los "pobres hombres oprimidos por la ley" quieran convertir en culpable a cualquier denunciante y en denuncia falsa cualquier juicio donde, como no había pruebas suficientes contra el acusado, queda libre porque se aplica precisamente la presunción de inocencia.

Pero volviendo a quienes son capaces de gritar "denuncias falsas" mientras otra mujer más decide "morirse" apuñalada, quemada, lanzada por una ventana, etc. Todavía hay algo que puede dar más asco aún:

Que un sujeto sea capaz de escribir en un artículo "las denuncias falsas han sido un tabú hasta que VOX apareció en escena".

(Me niego a enlazarlo para que consiga más clicks).

Claro. Porque hasta ahora jamás se había escuchado a nadie mencionarlo; pero menos mal que llegan esos a los que los datos en realidad dejan como mentirosos una y otra vez para que el pobre hombre oprimido pueda decir por primera vez "¡Denuncias falsas!".

Y para rematar no podía faltar que el artículo termine con un "Negar que se producen situaciones de engaño en los juzgados de violencia de género y convertir a la mujer en un ser incapaz de la argucia me parece el combustible perfecto para una reacción misógina a la ola feminista que ya está empezando a despertar".

Lo que básicamente responsabiliza de la misoginia rampante a las denuncias falsas y no querer hablar de ellas, como si la misoginia no hubiera estado ahí antes, como si al final fuera una reacción de ahora, de esos "pobres hombres oprimidos por la ley".

Se ve que en todos los casos de acoso, maltrato, violaciones y asesinatos no había misoginia, lo que había era...

- ¡Denuncias falsas!

Vale, que sí... Menos mal que era un tabú.

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