septiembre 13, 2018

Ofensa a la libertad de expresión

¿Os acordáis de las risas por lo ridículos que resultaban los ofendidos por una caricatura de Mahoma?

No, no me refiero al atentado terrorista en la sede de Charlie Hebdo en 2015, donde todo el mundo de repente era muy fan de la libertad de expresión contra la intolerancia fanática religiosa. No.

Me refiero a unos años antes. Una década antes en concreto.

2005. Cuando la parte más fanática del mundo islámico puso el grito en el cielo porque un dibujante danés, Kurt Westergaard, tuvo el atrevimiento de hacer una caricatura de Mahoma (cuando simplemente dibujar a sus figuras religiosas ya se considera una ofensa) y además le puso una bomba por turbante.

Fue el 30 de Septiembre de 2005 cuando el Jyllands Posten publicó, en un reportaje que trataba precisamente sobre la libertad de expresión, las viñetas de 12 artistas.

¿Os acordáis de eso? ¿Y os acordáis de las risas por esos "enajenados" que clamaban por una ofensa contra sus sentimientos religiosos?

Pero vayamos más atrás aún. A 1988, cuando el escritor indio Salman Rushdie publicó su obra "Los Versos Satánicos". Libro que no solo fue prohibido en muchos países por tratar con irreverencia la figura de Mahoma, sino que además le llevó a ser señalado por una fatwa pidiendo su ejecución por blasfemia.

Esa "ofensa a los sentimientos religiosos" llevó incluso al asesinato de varios de los traductores de la obra a otros idiomas. Lo podéis buscar.

Y sin embargo nos reímos. Nos reímos de que alguien pueda clamar venganza porque han herido sus "sentimientos religiosos". Y a eso lo llamamos FANATISMO. Y a ellos FANÁTICOS.

Pero el fanatismo viene acompañado muchas veces de la HIPOCRESÍA.

La hipocresía que nos hace reírnos mientras los "sentimientos ofendidos" sean los de otros.

Y alguno dirá que aquí no se mata, o amenaza con matar a nadie. Una afirmación ridícula en cuanto uno se da una vuelta por redes sociales y se encuentra mensajes de odio de algunos "buenos cristianos".

Algo tan ridículo como que a Javier Krahe se le intentara juzgar por su vídeo "Cómo cocinar un cristo" más de tres décadas después.

Sí, porque su vídeo era de 1977, pero en 2004, cuando se emitió de fondo en una entrevista en el programa "Lo + Plus", de repente alguien decidió que sus sentimientos religiosos habían sido ofendidos más de dos décadas después.

En serio, una ofensa a los sentimientos religiosos en diferido, seguida de denuncias, desestimadas una tras otra, hasta que en 2012 se abrió un juicio oral en el que Krahe sería absuelto finalmente.

Algo tan ridículo como los 480 € que tuvo que pagar un chaval que, asustado y sin medios, decidió pactar y no seguir adelante con el juicio por un fotomontaje de un cristo al que, con Photoshop, le había puesto su cara.

Como los 3.000 euros que le piden a cada una de las tres mujeres a las que han llevado a juicio por la procesión del "Bendito Coño Insumiso" en Mayo de 2014. Causa que se archivó en 2016 para ser reabierta en 2017 alegando que habían buscado "ridiculizar los dogmas de la fe católica".

Como querer condenar a alguien por escribir que se caga en dios y en el dogma de la perpetua virginidad de María. O lo que es lo mismo, que María fue virgen antes, durante y después del embarazo...

Tan ridículo como que se siga admitiendo a trámite que haya quien diga que "han ofendido sus sentimientos religiosos" en pleno 2018.

Tanto como no saber diferenciar entre que te parezca un imbécil quien hace mofa de tus creencias y exigir que un estado intervenga judicialmente si te sientes ofendido.

Eso sí; esos que se sienten tan "ofendidos" serán a los que muchas veces termines leyendo "pues con Mahoma no te atreves".

septiembre 01, 2018

De jaurías y odios

Hay gente a la que solo le "importa" tu dolor hasta que te atreves a decirles que no piensas igual. Y con los padres de Gabriel, el "pescaíto", está pasando eso.

Pasó con Irene Villa, contra la que se revolvieron cuando se atrevió a decir que los chistes sobre ella no le ofendían. No tenía, al parecer, derecho a opinar que a ella no le afectaban los chistes, y más de uno demostró que solo había usado su nombre mientras le viniera bien a sus intereses.

Pasó con la nieta de Carrero Blanco cuando se atrevió a decir que le parecía un disparate pedir cárcel por unos chistes en Twitter.

Y está pasando con los padres de Gabriel, todo a raíz de que se hayan quejado de la utilización de la imagen de su hijo sin siquiera haberles preguntado.

El motivo, que en un concierto de "Andy y Lucas" se les haya ocurrido sacar una camiseta con fotos de niños asesinados, entre ellos Gabriel, y el lema "Justicia Ya".

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La madre, en una carta, literalmente ha indicado lo siguiente:

"Creemos que se han traspasado algunos límites en el momento se decide colocar la foto, en pantalla gigante o impresa en una camiseta, de mi hijo Gabriel pidiendo JUSTICIA YA en el contexto de un concierto musical, pasándose por alto el derecho que tenemos como padres a estar informados y a poder decidir sobre este tipo de cuestiones...

Creo que lo que hubiese procedido en este caso, es cuanto menos informarnos y darnos la posibilidad de decidir si estamos de acuerdo con este tipo de iniciativas, que no han sido impulsadas por nosotros. No sé si me amparan las leyes al respecto, pues no las conozco lo suficiente. Pero si me ampara el sentido común cuando les pido que traten a mi hijo como si fuese el suyo"

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Está claro que no se ha hecho con mala intención y, sin embargo, hay algunas cosas que parece que a la gente le cuesta demasiado entender.

Empezando por el propio Lucas, que ha respondido de la peor manera posible. En el modo más gañán soltando que él es padre también, como si entonces supiera perfectamente como se sienten los padres de Gabriel. Y como si no existiera otra forma de actuar.

Diciendo que pide disculpas pero a la vez soltando con prepotencia frases como "desde la parte de este chico, que no voy a decir ni el nombre ya, no vaya a ser que también encima se nos ponga a caldo", o "este país se está volviendo totalmente loco, loco, ahora después pedimos firmas, después nos echamos fotos con políticos"; para terminar con aún más chulería con un "no se preocupe que ya no sacamos la imagen de su hijo pero ahora después no nos pidan firmas a los ciudadanos".

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Y siguiendo en las redes sociales donde han empezado a atacar a los padres con frases como:

"Porque no vuelcas toda tu frustración en la asesina de tu hijo y no en la gente buena que solo quiere homenajear a tu pequeño?? No se entiende lo de estos padres."

"Como esta Patricia está enseñando la patita...
Tanto buenismo se veia falso y ahora canta por peteneras!"

"Creo que a la dominica la odiamos más nosotros que ella."

"No es ninguna tontería los padres de Gabriel son podemitas"

"Que ganas de esos padres de ser protagonistas."

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Y eso sin contar con quienes dicen que no se quejen porque si ellos sacaron primero la foto de hijo ahora ya es pública.

Lo de que por mucho que alguien saque la foto de su hijo no le da derecho a los demás a usarla donde les de la gana no lo entienden.

Lo de que por mucho que quieras ayudar lo mínimo era haber preguntado a los padres, contándoles la iniciativa que tenían por si querían que incluyeran a su hijo, no lo entienden.

Y sobre todo no entienden que sean sus padres, y que el hijo al que han asesinado es el de ellos, y que tienen todo el derecho del mundo a llevar el luto y mostrar si odian o no como ellos quieran, en vez de como a los demás les sale de los ovarios y cojones.

Pero de nuevo la jauría vuelve a demostrar que el dolor de los demás solo les importa mientras los puedan usar, mientras les digan que sí a todo, mientras no se atrevan a responder que piensan de otra forma. La jauría no se pone de parte de nadie porque entienda su dolor, simplemente aparece donde más alto pueden ladrar.