julio 04, 2017

Manspreading, o cómo parecer un cavernícola, y demostrarlo


Hace no mucho empezaba en Madrid una campaña contra el manspreading, o lo que es lo mismo, el "despatarramiento" de, no algunos sino, demasiados hombres cuando viajan en un transporte público. Y de nuevo quedó claro como por desgracia saltaban hordas salidas de las cavernas a defender de cualquiera manera posible ese comportamiento, aunque sus razones fueran aún más ridículas incluso que el sentarse de esa manera.

El caso es que casi todos los razonamientos iban, como siempre, hacia la negación del machismo. Que parece que hoy en día es lo que más les duele, y con lo que más ponen el grito en el cielo, la "opresión" que sufren los machos. Verdaderas "víctimas", según ellos, del "feminazismo", y la corrección y el "progrerío" según algunos. (Atentos siempre no sólo al que hable de "feminazis" para justificar sus dudas a la hora de avanzar hacia una sociedad recolectora, sino también al firme defensor de la "sana tradición" de satanizar al progreso mientras echa mano de la antorcha y la hoz para ir a prenderle fuego a la casa de la "bruja").

Ya sabemos que, incluso aunque estén ante una víctima desangrada en el suelo por las puñaladas de quien quería que fuera "de él o de nadie", siempre habrá alguna forma de negar el asqueroso machismo en la sociedad. Siempre habrá alguna manera de darle la vuelta para defender al pobre macho perseguido. Siempre habrá quien, aunque casi esté pisando la sangre, lo único que diga es que "parece que hay que pedir perdón por ser tío".

Lo de condenar el asesinato, y al asesino, ya si eso se queda para otro día; porque al final la verdadera víctima es el verdadero macho, en peligro de extinción. Lo que a veces me hace pensar que igual a algunos les tenían que torear en las plazas para asegurar su supervivencia, como dicen que pasa con los toros...

Y si alguien es capaz de decir lo que sea para no condenar ni aceptar el machismo en cada asesinato, maltrato, violación... si alguien es capaz de aferrarse a mentiras como las de todas las denuncias falsas (aunque las cifras una y otra vez lo desmientan); o seguir repitiendo que interesa que haya más denuncias porque se cobra más (aunque el texto del que se sacó el dato inicial indicaba que se repartía un dinero fijo de los fondos entre todas las denuncias, dinero que se ha recortado además, y que cuantas más denuncias menos dinero hay para destinar a la protección de cada mujer agredida...). Si alguien es capaz de seguir repitiendo la misma noticia que reza "nadie habla de los 30 hombres" (cuando una simple búsqueda en Google demuestra el corta y pega desde hace años del mismo texto). Y sobre todo si alguien es capaz de decir "pues también hay hombres maltratados / pues también hay mujeres que / pues también... / nadie habla de los hombres que se suicidan" como si aferrándose a ello no hubiera que darle importancia a lo demás y el resto de asesinatos quedaran disculpados... ¿Cómo vamos a esperar que admitan el machismo de una postura que mayoritariamente adoptan los machos?.

Dirán que una vez vieron a una mujer que... porque eso para ellos les disculpará. Dirán que también hay mujeres que se meten con bolsos y ocupan más sitio, porque entonces eso al parecer hará menos ridícula esa forma de sentarse. Dirán incluso que hay "gordos" que ocupan más espacio, porque eso les da permiso para ocuparlo ellos aunque no lo necesiten. Dirán que es como mucho falta de educación pero nada de machismo, aunque casi siempre sean exclusivamente machos los que se sienten así. Y si sus neuronas han dimitido, y desatan al cuñado que llevan dentro, empezarán a darte razones fisiológicas y biológicas para sentarse así.

Sí, en serio. Te dirán que ir sentado con las piernas cerradas, si eres un macho de verdad, de esos de los huevos bien grandes, te provoca un dolor insufrible porque te los pillas.

Me imagino el shock que sufrirían si un día descubren que la movilidad de sus queridos huevos de cristal dentro del escroto (un día habrá que estudiar a los que dicen sufrir de lo que al parecer es el síndrome de los huevos frágiles) permite que cuando cierras las piernas los testículos se "reacomoden". Es más, me imagino el pánico que tendrían si descubren que, por ejemplo, se observa en los corredores que los testículos se pueden retraer hacia el interior del cuerpo para que no impidan el desplazamiento quedando más protegidos... y claro, si le enseñas a uno de estos ejemplares que esas "caniquillas", de las que tanto quieren presumir, se les esconden como cuando te da el agua fría, sería como si nada más salir de la caverna observaran un eclipse solar, pensando que les han robado a su dios.

También hay los que, al estilo de un Ojeda cualquiera, se han alquilado una bata de médico para justificar la necesidad de ir despatarrado como un gañán para mantener sus huevos frescos (me imagino que cuando llegan a casa se los sacan y los guardan en la huevera de la nevera, junto a los de corral). Pero claro, te hablan de que los testículos van fuera del cuerpo para mantener una temperatura inferior a la del cuerpo por el bien de lo espermatozoides y lo que te empiezas a preguntar es cuánto duran sus viajes en transporte público.

No me entendáis mal, a mí me preocuparía mucho que Willy Fog permaneciera 80 días apretando las piernas como si quisiera romper cocos con los muslos, pero ¿cuánto duran los trayectos en transporte público para que hablen de la necesidad imperiosa de mantener el Polo Norte entre sus piernas y los huevos como dos iglús, como si al no hacerlo el daño fuera permanente?. Que igual alguien debería explicarles que se pierden menos espermatozoides en un trayecto con las piernas medianamente recogidas (que nadie les ha dicho siquiera que las rodillas tengan que chocar sino que no hace falta que marquen las 10:10) que cuando se dedican al onanismo por el único motivo de que, al ser muy machos, si no lo hacen, les duelen los huevos también...

Mientras tanto seguiremos viendo mayoritariamente a machos como los de la foto del inicio, que me cedió una amiga hace poco, ocupando todo el espacio posible, en plan "aquí están mis huevos toreros". Porque, ya que la naturaleza no les ha dado la cola de plumas del pavo real, algo tienen que extender para llamar la atención sobre el territorio conquistado (y demos gracias de que no se levanten y meen los asientos de alrededor para que nadie los ocupe). Pero oye, que no es machismo, que una vez una mujer...