septiembre 27, 2016

Matar la inteligencia por una calle

Para los que tengáis curiosidad, no sepáis muy bien de donde viene lo de la manifestación por el nombre de una calle madrileña, y queráis pensar por vosotros mismos.

En estos días una de las noticias que hemos encontrado es la de la indignación, incluyendo una manifestación, contra Manuela Carmena por querer retirar el Ayuntamiento de Madrid el nombre del General Millán Astray de una calle; y sin embargo, habiendo mucha gente que no sabe ni de quien se trataba, escucho que aún así, y sin informarse, prefieren repetir esa idea de algunos medios sin ética y políticos sin vergüenza sobre "rojos", "revanchas", etc.

Aunque haya muchos que no sepan quien fue Millán Astray menos perdonable sería que no les sonara al menos Miguel de Unamuno. Pero por si alguien todavía se atreviera a dudar de él (seguro que hay quien desde la ignorancia piensa que si era un intelectual fijo que era "un rojo, de esos que se las dan de artistas para cobrar subvenciones, precursor de los del gesto de la ceja"), baste decir que era de derechas, firme defensor de España, y con profundas convicciones religiosas. Además, desencantado con la República había apoyado el alzamiento militar.

Era un 12 de Octubre, aniversario del descubrimiento de América, cuando se celebraba un acto en la Universidad de Salamanca, el día en que se produjo el mayor choque entre Unamuno y Millán Astray. El día que no debería dejar dudas de lo que hoy en día son los que ponen el grito en el cielo contra la alcaldesa. Y es que de la Legión no espero otra cosa, pero la catadura de Esperanza "Fury Road" Aguirre, o del ministro por la gracia de dios Fernández Díaz, queda retratada.

Copio las palabras de la obra "La Guerra Civil española" del historiador Hugh Tomás sobre lo sucedido en la universidad aquel día y en momentos posteriores:

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"El filófofo vasco Miguel de Unamuno, sumo sacerdote de la generación del 98, siguió un camino diferente [N.d.M: al de otros intelectuales, que apoyaron a la República y luego se exiliaron en Francia]. Como rector de la universidad de Salamanca, al empezar la Guerra Civil se había encontrado en territorio nacionalista. La República le había desilusionado, había admirado a algunos de los jóvenes falangistas, y dio dinero para el alzamiento. Todavía el 15 de Septiembre apoyaba al movimiento nacionalista. Pero el 12 de Octubre había cambiado de opinión. Estaba, como dijo más tarde, “aterrado por el cariz que estaba tomando toda aquella guerra civil, realmente horrible, debida a una enfermedad mental colectiva, a una epidemia de locura, con un sustrato patológico”. En aquella fecha, aniversario del descubrimiento de América por Colón, en que se conmemoraba la “Fiesta de la Raza”, se celebró una ceremonia en el paraninfo de la Universidad de Salamanca. Allí estaban presentes el doctor Pla y Deniel, obispo de Salamanca, y el general Millán Astray, fundador de la legión extranjera, que por entonces era un asesor importante, aunque oficioso, de Franco. Su parche negro en un ojo, su único brazo y sus dedos mutilados le convertían en el héroe del momento. Presidía el acto Unamuno, el rector de la Universidad.

La ceremonia tenía lugar a un centenar de metros del cuartel general de Franco, instalado desde hacía poco tiempo en el palacio del obispo de Salamanca, por propia invitación del prelado. Después de las formalidades iniciales, vinieron los discursos del dominico Vicente Beltrán de Heredia y del escritor monárquico José María Pemán. Ambos discursos fueron muy apasionados. También lo fue el del profesor Francisco Maldonado, que atacó violentamente al nacionalismo catalán y al vasco, describiéndolos como “cánceres en el cuerpo de la nación”. El fascismo, el “sanador” de España, sabría cómo exterminarlos, “cortando en la carne viva como un cirujano resuelto, libre de falsos sentimentalismos”. Desde el fondo de la sala alguien gritó el himno de la legión extranjera: “¡Viva la muerte!” Millán Astray dio a continuación los gritos excitadores de multitudes que ahora eran ya habituales: “¡España!”, gritó. Automáticamente, una serie de personas gritaron: “¡Una!” “¡España!”, volvió a gritar Millán Astray. “¡Grande!”, contestó el auditorio. Y al grito final de “¡España!” de Millán Astray sus seguidores respondieron: “¡Libre!”

Varios falangistas, con sus camisas azules, hicieron el saludo fascista frente a la fotografía sepia de Franco que colgaba de la pared sobre el estrado. Todos los ojos se volvieron hacia Unamuno, cuya antipatía a Millán Astray era conocida, y que, al levantarse para cerrar el acto, dijo: “Estáis esperando mis palabras. Me conocéis bien y sabéis que soy incapaz de permanecer en silencio. A veces, quedarse callado equivale a mentir. Porque el silencio puede ser interpretado como aquiescencia. Quiero hacer algunos comentarios al discurso, por llamarlo de algún modo, del profesor Maldonado. Dejaré de lado la ofensa personal que supone su repentina explosión contra los vascos y los catalanes. Yo mismo, como sabéis, nací en Bilbao. El obispo, -y aquí Unamuno señaló hacia el tembloroso prelado que estaba sentado a su lado-, lo quiera o no lo quiera, es catalán, nacido en Barcelona”.

Hizo una pausa. Se produjo un silencio cargado de temores. Nunca se había pronunciado un discurso como aquél en la España nacionalista. ¿Qué diría el rector a continuación? “Pero ahora -continuó Unamuno- acabo de oír el necrófilo e insensato grito: “¡Viva la muerte!”. Y yo, que he pasado mi vida componiendo paradojas que excitaban la ira de algunos que no las comprendían, he de deciros, como experto en la materia, que esta ridícula paradoja me parece repelente.

El general Millán Astray es un inválido. No es preciso que digamos esto con un tono más bajo. Es un inválido de guerra. También lo fue Cervantes. Pero, desgraciadamente, en España hay actualmente demasiados mutilados. Y, si Dios no nos ayuda, pronto habrá muchísimos más. Me atormenta pensar que el general Millán Astray pudiera dictar las normas de la psicología de la masa. Un mutilado que carezca de la grandeza espiritual de Cervantes, es de esperar que encuentre un terrible alivio viendo cómo se multiplican los mutilados a su alrededor.”

En este momento, Millán Astray ya no pudo contenerse por más tiempo . “¡Mueran los intelectuales!” -gritó-. “¡Viva la muerte!” Este grito fue coreado por los falangistas, con quienes el militar que era Millán Astray tenía muy poco en común. “¡Abajo los falsos intelectuales! ¡Traidores!”, gritó José María Pemán, deseoso de limar las aristas del frente nacionalista. Pero Unamuno continuó: “Éste es el templo de la inteligencia. Y yo soy su sumo sacerdote. Estáis profanando su sagrado recinto. Venceréis, porque tenéis sobrada fuerza bruta. Pero no convenceréis. Para convencer hay que persuadir. Y para persuadir necesitaríais algo que os falta: razón y derecho en la lucha. Me parece inútil el pediros que penséis en España. He dicho.”

Siguió una larga pausa. Algunos de los legionarios que rodeaban a Millán Astray iniciaron un amenazador movimiento de aproximación al estrado. El guardia personal de Millán Astray apuntó a Unamuno con su ametralladora. La mujer de Franco, doña Carmen, se acercó a Unamuno y Millán Astray y pidió al rector que le diera el brazo. Él se lo dio, y los dos salieron juntos, lentamente. Pero ésta fue la última vez que Unamuno habló en público. Aquella noche, Unamuno fue al casino de Salamanca, del que era presidente. Cuando los miembros del casino, algo intimidados por estos acontecimientos, vieron la venerable figura del rector subiendo las escaleras, algunos gritaron: “¡Fuera!” ¡Es un rojo, y no un español! ¡Rojo, traidor!”. Unamuno entró y se sentó. Un tal Tomás Marcos Escribano le dijo: “No debería haber venido, don Miguel, nosotros lamentamos lo ocurrido hoy en la universidad, pero, de todos modos, no debería haber venido”.

Unamuno se marchó, acompañado de su hijo, entre gritos de “¡Traidor!” El único que salió con ellos fue un escritor de segundo orden, Mariano de Santiago. A partir de entonces, el rector ya no salió casi nunca de su casa, y la guardia armada que le acompañaba tal vez era necesaria para garantizar su seguridad. La junta de la universidad “pidió” y obtuvo su dimisión del cargo de rector. Murió con el corazón roto de pena en último día de 1936. La tragedia de sus últimos meses fue una expresión natural de la tragedia de España, donde la cultura, la elocuencia y la creatividad estaban siendo reemplazadas por el militarismo, la propaganda y la muerte. Poco después, incluso hubo un campo de concentración para prisioneros republicanos llamado “Unamuno”."
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Preguntaos cuando a los impresentables de turno se les llena la boca de "patria" quién se preocupaba más España, el que no quería ver derramada sangre de españoles o el que se excitaba con la muerte.

Preguntaos por la ironía de quienes se atreven a decir "algunos quieren ganar ahora la guerra", "no hay que remover el pasado", "los rojos son unos carcas todo el día con la fosa de no se quien", pero que a la vez saltan como jauría para mantener el nombre de alguien así 80 años después.

Preguntaos ahora, conociendo la historia para poder opinar por vosotros mismos, qué es lo que realmente defienden quienes tanto se indignan por la retirada de un nombre que debería provocarnos vergüenza como país, por mucho que algunos intenten mirar para otro lado y alaben sus heridas de guerra como si fueran las medallas que otorgan el rango de gran hombre.

https://esmola.wordpress.com/2010/12/08/unamuno-y-millan-astray/

septiembre 17, 2016

Cuando la culpa del terrorismo machista también es de la mujer

Quizás una de las mayores muestras de hasta donde llega la infección de esa enfermedad de la sociedad que es el machismo es que lo primero que se menciona cuando se intenta luchar contra él, a modo de prevención, siempre va por el lado de que es la mujer la que debe tener cuidado con lo que hace, dice, como viste, por donde sale, a qué horas, si va sola, etc.



Y es que aunque no destaque tanto como la noticia de un asesinato, o una violación, sí es un síntoma clarísimo de todo lo que hay bajo la superficie. Del retraso tan grave que tenemos en la sociedad. Algo que vemos también en muchas de las respuestas a artículos que traen por momentos a primera línea, antes de volver a mirar para otro lado, lo enraizado del machismo en la mente ya no sólo de hombres sino también de mujeres.


Sí. Si contamos la historia completa de Tiziana, algo que muchos no hacen, incluyendo a quien quiere defenderla haciéndole un flaco favor al contar sólo una parte, le grabaron un vídeo durante un acto sexual, situación de la que ella era consciente ya que incluso pronunciaba una frase en el mismo, "Stai facendo il video?. Bravo" ("¿Estás haciendo el vídeo?"). Ese vídeo se lo envió a su ex y a otras tres personas, y podemos opinar todo lo que queramos sobre si fue una buena idea o no, pero eso no da carta verde para que su ex subiera el vídeo a internet como venganza, que la frase de ella llegara a estamparse en camisetas, que incluso jugadores de fútbol italiano bromearan con ella, y que literalmente a Tiziana le hicieran la vida imposible. La historia, tras cambiar de ciudad, cambiarse incluso el nombre, pelear porque retiraran el vídeo de internet, que, para mayor humillación le hicieran pagar a ella las costas judiciales, a pesar de ganar el "derecho al olvido", cuando jamás dio el consentimiento para que esos vídeos se hicieran públicos, llegó hace pocos días con su suicidio teniendo 31 años.

La Guardia Civil terminaría lanzando otro mensaje más tarde, tras la queja de una usuaria de Twitter, donde pasaría a indicar el delito de quienes habían subido el vídeo a internet y lo habían distribuido por redes sociales y programas de mensajería. Aún así, el "tuit" inicial de la Guardia Civil, es una muestra más de un problema de toda la sociedad; lo que queda claro con los comentarios que se pueden leer cuando salen noticias de este tipo.

Sin ir más lejos, habiendo empezado a escribir este texto, en un momento en que buscaba los enlaces, leí una noticia sobre el ataque a mujeres por vestir "shorts" en Francia, y en uno de los comentarios de esa publicación en una red social, una mujer venía a decir que hasta a ella le llamaban la atención, y que era normal que para los hombres fuera una provocación...

Al parecer todavía quedan muchos, tanto hombres como mujeres, que siguen con la línea de pensamiento de las cavernas, donde el ser humano todavía no se distinguía mucho de un animal y no se actuaba tanto por un raciocinio poco evolucionado como por instinto. Algo que, recuerdo, me dejó con la boca abierta cuando en una conversación hace unos años con una chica donde estábamos hablando de si otra chica intentaba ligar con su novio (sin saber que tuviera pareja), la llamaba de todo, diciendo que si provocaba a su novio él, al fin y al cabo, era un hombre, y a los hombres les costaba resistirse... Es decir, que si le era infiel la culpa no sería tanto del novio, que al parecer acababa de salir de la caverna y no había podido hacer nada, pobre, frente a la llamada de la naturaleza. La culpa sería de la otra chica que le había sibilinamente provocado...

Lo mismo pasó hace poco cuando un diario de tirada nacional sacó un artículo con la foto de Diana Quer, una chica que ahora mismo sigue desaparecida. Varios comentarios se centraron en lo cortos que eran sus pantalones, en que si iba así vestida por la noche y sola tan responsable no sería... Y es que no hay mayor muestra de hasta donde llega la podredumbre de la enfermedad machista cuando ante cualquier muestra, ya sea de micromachismo, o directamente de terrorismo machista, pocos son los que hablan de lo que no debería haber hecho el salvaje de turno, y ponen el acento en lo que la víctima debería haber hecho para evitarlo. Incluyendo a la jueza que terminó por preguntar a una víctima de violación si había cerrado bien las piernas.

El broche de oro, quizás la máxima prueba del machismo, es cuando al sacar a la luz todos estos casos, siempre hay algún hombre que se presenta indignado, quejándose de que se habla demasiado de machismo, de que se está todo el tiempo a vueltas con lo mismo, para finalmente terminar presentándose como víctima. Da lo mismo que se hable de los 60 asesinatos cada año en España (30 llevábamos este año a mitad de Agosto), o de que se viola a una mujer cada 8 horas de media que siempre habrá un macho dolido porque parezca que todos son malos y él no tiene la culpa de ser hombre... eso sí, en toda su defensa se olvidará de condenar el acto de terrorismo machista donde ha comentado, o como mucho empezará con un "no es que lo defienda pero...", igual que los que dicen "no soy racista pero...". Y eso si no te sale algún imbécil hablando de todas las denuncias falsas como si fueran todas cuando sólo el 0,4% de denuncias lo son, o ya el iluminado de turno, tan habituado a que su neurona haya aprendido a hablar con el eco de su cabeza, pensando que al repetir todo lo que dice es que le da la razón, que es capaz de asegurar que en realidad también hay mucha violencia hembrista pero que las estadísticas se ocultan... como si de verdad se creyera (y el problema es que se lo cree) que las cifras sobre toda la violencia, acoso, humillación que sufren las mujeres por el simple hecho de serlo equivalieran a la de los hombres.

En una enfermedad que afecta a toda la sociedad es un deber de todos combatirla. No se trata de un problema sólo para las mujeres, y por lo tanto, del que sólo ellas se deban ocupar apoyándose y luchando; se trata de un problema de todos ante el que no podemos mirar hacia otro lado como hicieron hace unos días en el metro cuando un hombre estuvo insultando y amenaznando a una chica que no recibió ayuda por parte de nadie.

Si presencias una actuación machista, protesta. Si presencias un ataque machista, actúa. Si queremos acabar con el machismo, tenemos que señalarlo y luchar contra él.

P.D. Un saludo a todos esos que como argumento de defensa, cuando se habla del machismo y las muertes que provoca, sueltan que en las guerras mueren muchos hombres porque simplemente por ser hombres están obligados a acudir con el ejército.

Todos esos que no son capaces de ver que, precisamente que el hombre siempre tenga que dar una imagen, y se tenga que comportar como un "macho alfa"; que no llore, que exude testosterona, que no corra como una niña cuando es pequeño, que no juegue con muñecas, que sea un "figura" si de mayor liga mucho (ya sabemos lo que dicen de una mujer que haga lo mismo); o que sea un buen soldado porque las mujeres no pueden serlo (por eso a muchas fuerzas armadas hasta hace poco no se podía unir una mujer y sólo iban hombres, igual que si retrocedemos un poco más las mujeres tampoco podían ir a una universidad porque estudiar era algo de hombres), es precisamente, y directamente, culpa de una sociedad machista.

P.D.2. Por cierto. Para esos que se quejan de que el hombre tenga que ser soldado, no les vendría mal que les recordemos que en las guerras está a la orden del día las violaciones de las mujeres que son tratadas como botín de guerra. Incluso por parte de las fuerzas armadas de pacificación, como las 69 violaciones por parte de cascos azules en el 2015.

septiembre 15, 2016

Hablemos de la "crisis" con humor... O no

¿Recordáis cómo algunos medios publicaron noticias sobre lo que los bancos griegos le debían a los españoles?. Por supuesto esos titulares no tenían otro objetivo que no fuera un uso político, igual que cuando Venezuela llena portadas en campaña electoral pero cuando cierran el colegio electoral ahí se mueran.

Lo curioso es que el rescate a la banca española, o "préstamo en condiciones ventajosas" que diría "caraplasma" (después se quejaban de que Zapatero intentara no usar la palabra crisis), fue de 50.000 millones, de los que se han recuperado menos de 3.000, ya se dan por perdidos 26.000, y del resto no se sabe... Bueno, se sabe quienes lo tienen que devolver, los españoles. Pero no leo en los mismos medios que hablaban de los malos que son los griegos cuánto le debe a cada español la banca española.

Otro dato curioso es que repitieron una y otra vez que la culpa era de la gente que había vivido por encima de sus posibilidades, y he llegado a encontrarme con gente con estudios (se "supone" con muchas comillas que son más difíciles de engañar) que lo repetía como un mantra, que la culpa era nuestra por el ansia de lujo. Eso sí, les preguntabas qué porcentaje de deuda pertenece a las familias y cuál a empresas, etc, o dónde se sitúa el porcentaje mayoritario de fraude, y se quedaban con la mirada de una vaca viendo pasar un tren. Por otro lado también son los mismos que decían que los de las protestas lo único que querían era no pagar, o que si subes los impuestos a los ricos las empresas huirían, pero les hablabas de las SICAV, o la evasión fiscal de grandes fortunas y sociedades, y a distancia podías escuchar al mono tocando los platillos dentro de su cabeza. Si les cuentan que El Corte Inglés lleva cinco años sin pagar implosionan.

Resulta curioso por tanto, ya que en el tratamiento y forma de informar de la "crisis" (queda más bonito y canta menos que llamarlo "estafa") todo es una conjunción de curiosidades, que se haya repetido hasta la saciedad que hubo gente que pidió un préstamo para un piso y de paso lo incrementó para comprar un coche, y sin embargo que nadie mencione el papel de la banca española, de las cajas de ahorro, de todo ese entramado donde lo de menos casi son las cláusulas millonarias blindadas con las que los directivos se iban de rositas de entidades arruinadas rescatadas, o las tarjetas black, etc, etc.

Resulta llamativo (por no repetir curioso) que no se hable de las concesiones sin medir riesgos, de las inversiones sin pies ni cabeza en algunas infraestructuras que sonaban a locura desde su primer planteamiento, o que la banca fuera la primera que, como una manada de ñúes en estampida (la comparación con buitres ya no es original), se lanzara a acumular pisos y terrenos haciendo lo mismo que le echan en cara a algunos particulares, creer que la burbuja inmobiliaria jamás iba a pinchar, que la escalada de precios casi vertical iba a ser eterna, que invertir en vivienda para venderla era sinónimo del chollo del siglo.

Es sorprendente que se machaque a los particulares pero no se diga nada de la banca que hizo lo mismo multiplicado por millones. Quizás porque si se fuera justo habría que pensar en como la situación llegó a ser tan insostenible que se tuvo que pedir un resc... préstamo que terminaron pagando los bancos del norte de Europa. Y claro, si nosotros ponemos el grito en el cielo por lo que nos deben los griegos imaginad a los europeos poniéndonos a parir por lo que le deben los españoles. Que, por si se os ha olvidado, lo de "yo soy español, español, español" no significa mucho más allá de los Pirineos, porque nos miran más de una vez con cara de "lo que sois es gilipollas".

Evidentemente la alternativa a que no hubiera rescate (que sí, joder, fue un rescate) es que nos hubiéramos ido a la mierda directamente, vamos, que era necesario; pero incluso si lo llamamos préstamo hay algo claro; los préstamos se devuelven, sí o sí, por muy "ventajosos" que sean.

Los bancos europeos también habrían podido valorar el riesgo de rescatarnos y pasar a nuestro lado como cuando por la calle giras la cabeza como si no hubieras visto a tu ex, pero les salía mejor darnos dinero y después tenernos en su puño.

Así que ahora tenemos que devolver una "ayudita" de miles de millones, la banca española está respondiendo "no sé de qué dinero me hablas" (mientras los que se han llevado parte del rescate en sus despidos cantan "if you like pina coladas", sin "Ñ" de muy español y mucho español), y al final quien tiene que soltar el dinero es el español de a pie.
Y por el de a pie no me refiero a los de las cuentas en Suiza, Panamá, Barbados, etc, que esos, aunque les pillen, con que devuelvan un 1% de lo no tributado ya son amigos (no me llames amnistía fiscal, llámame Lola).

Con "los de a pie" me refiero a los que pidieron un crédito para un piso, lo ampliaran o no para un coche. Con los de a pie me refiero a los que les han recortado sanidad, educación, etc, etc y que si ahora protestan les recortan la voz con leyes y/o palos. Con los de a pie me refiero a...
Malditos sean los de la República Helénica de Cubazuela del Norte.



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