agosto 15, 2009

No me toques los... festejos

Tafalla, día 14 de Agosto de 2009, en el ambiente se respira esa sensación prefiestas antes de que la explosión del chupinazo libere un orgasmo de felicidad que hace que durante una semana todos podamos celebrar como hermanos, sin diferencias, sin historias, olvidando por unas horas las ideologías todo lo posible y haciendo otro tanto por mirar hacia otro lado cuando tanto de un lado como de otro parecen no entender que estos días son "sagrados".


Pero si hay que recordarlo dentro no podemos esperar que desde fuera lo comprendan y es que desde la Audiencia Nacional se habían prohibido varios actos en apoyo a los presos de ETA, entre ellos los ya habíatuales brindis y encartelada del Viernes y la comida pro-presos.

Puedes estar a favor o en contra de una ideología pero creo que cualquiera con dos dedos de frente se da cuenta de que mandar a las fuerzas antidisturbios y a la guardia civil el mismo día del comienzo de las fiestas no es una decisión muy lógica... y eso fue lo que pasó. Y tampoco hace falta estar de una parte o de otra para reconocer las malas maneras y los modos intimidatorios con que se comportaron cuando entraron en el Azoka y en el Pasadizo para que todos los que se encontraban dentro se identificaran... teniendo en cuenta además que se equivocaron de bar pues el brindis estaba convocado en el Pasadizo de los Txistularis. Aún así el Pasadizo fue ocupado anunciándose su cierre lo que provocó que la tensión se incrementara sólo media hora antes del chupinazo.

Al final, gracias a las gestiones de la alcaldesa, Cristina Sota (UPN), se evitó el cierre del Pasadizo y las fuerzas antidisturbios se retiraron cinco minutos antes de las 12.

El resultado fue que en Tafalla había algo más en el aire que las ganas por disfrutar de la fiesta, algo que hacía que no se pudiera gritar de felicidad como otros años... había tensión, había cabreo, había indignación... y ya no por un motivo político sino por la fecha en la que se producía.

El chupinazo se lanzó y las peñas que desde el primer segundo agitan el aire con su música y sus risas no se movieron... media hora tardó la Plaza de Navarra en empezar a recuperar ese ambiente y en recordar que por fin, un año más, son fiestas.

Aún así sobre la 13:00, hora del brindis, policías de paisano requerían la identificación a diversos transeuntes al lado del Pasadizo lo que provocó una nueva concentración de rechazo en la Placeta de las Pulgas.

Este año me pierdo las fiestas pero desde lejos con la tristeza y la rabia de tener que leer lo que fue el primer día vuelvo a repetir, da lo mismo de que lado esté uno, pero las fiestas dejarlas en paz.