abril 28, 2018

Solo he tenido suerte

TENGO QUE DAR LAS GRACIAS, ya que me he encontrado a varios los últimos días, a esos que me han hecho abrir los ojos para descubrirme, con enorme sorpresa, que soy un macho oprimido por el hembrismo de las feminazis y no me había dado cuenta.

Esos HOMBRES en mayúsculas capaces de ayudar a sus congéneres a pesar de la persecución que sufrimos por parte de las mujeres.

Esos que cuando las mujeres feminazis denuncian el machismo (las mujeres normales son las que no dicen nada como debe ser), siempre acuden en tu ayuda con el #NotAllMen, lanzando un grito amargo rebozado en sus #MaleTears.

Esos valientes cuya principal contribución es recordar "pues hay mujeres malas", como si alguien hubiera dicho que no las hay. O como si el hecho de que las haya reduzca la importancia de violaciones, asesinatos...

Esos que trabajan abnegadamente para preguntar "¿y las denuncias falsas?". Esas denuncias falsas que increíblemente olvidamos aunque se dan a miles o más.

Tengo que dar las gracias a esos que me acaban de descubrir la increíble suerte que he tenido hasta ahora como hombre porque, como me aseguran, "ya me entraré cuando me encuentre con una que quiera arruinarme la vida con una denuncia falsa".

Tengo la piel erizada al darme cuenta por primera vez que algo que pasa todos los días aún no me haya tocado sufrirlo como hombre.

Recordemos que cada vez que se sobresee un juicio porque la mujer no ha podido presentar todas las pruebas, y quedamos libres, en realidad no es porque se respete nuestra presunción de inocencia, sino porque ella ha presentado una denuncia falsa. Que aunque ningún juez la acuse de ello los hombres lo sabemos.

No sabéis lo que agradezco que me descubran que soy al parecer uno de los pocos hombres que se está librando, pero solo hasta que se me acabe la suerte, de esta opresión bestial de las hembristas y/o feminazis...

(¿Son las dos cosas juntas o...? Pregunto para saber si debo tener más miedo).

La verdad es que nunca me había parado a pensar en como he "esquivado la bala hasta ahora" cuando en España cada ocho horas un hombre es violado por una mujer que se cree con derechos sobre nosotros, y eso solo los que nos atrevemos a denunciar.

Tampoco se me había pasado por la cabeza valorar que al año morimos (en realidad no morimos, nos asesinan) al menos un hombre cada semana a manos de mujeres que nos consideran de su propiedad, y eso solo contando los que han tenido una relación con la asesina hembrista; que el resto no entran en las estadísticas. La justicia aliada hembrista no nos cuenta.

No había reparado en la suerte que he tenido de que, si en un parque en pleno Agosto a 40°C me he quitado la camiseta, no haya habido alguna que no haya podido reprimir las ganas de tocarme; aunque sea para echarse unas carcajadas con el resto de sus amigotas para demostrar que es toda una hembra alfa. Eso sí, la culpa sería mía por haber provocado. Que las mujeres... son así. No son de piedra y no pueden evitarlo.

Peor aún, no me había dado cuenta de lo afortunado que soy cuando al volver a casa solo por la noche tengo que llevar las llaves en la mano por si me tengo que defender de una hembrista. Y mira que cuando voy por la calle, a plena luz del día, y sin cortarse, cada cierto tiempo no falla alguna opinando sobre como visto, y diciendo lo que me haría; pero por la noche me da más miedo.

Y no es que debiera preocuparme solo de que me roben, es que siendo hombre es peor, porque un robo es lo menos malo que me puede pasar con una hembrista.

Aunque peor es cuando se trata de un grupo de hembristas, que cuando ven que me molestan, o directamente me asustan sus comentarios, les parece tan gracioso que pase miedo que vienen detrás para continuar con la diversión mientras yo deseo, acojonado, llegar a mi portal y cerrar la puerta, no vaya a ser que alguna entre detrás y me quede a solas con ella o ellas.

No sabía lo afortunado que soy de no haber sentido jamás miedo a si la hembrista de turno igual no se iba a contentar solo con reírse.

Tengo ya asumido que en los bares es normal tener que quitarme a hembristas de encima, a las que me cuesta hacerles entender que no me molesten. Y encima cuando las rechazo me ponen a parir.

Ya sabéis, cualquier pobre hombre las conoce y se ha tenido que enfrentar a ellas. Son esas que se te acercan cuando los tíos salimos en grupo diciendo "¿Qué hacéis ahí solitos?". O las que cuando salimos del bar de repente se te pegan preguntando "¿te acompaño para que no vayas sola?". Aunque cuando te cuesta varias negativas, y acelerar el paso, te das cuenta de que esa hembrista no estaba preguntando.

Tengo tanta suerte que hasta ahora no me había parado a pensar en las campañas que me dicen lo que tengo que hacer para evitar todo lo posible que una hembrista me viole.

Sin embargo empiezo a asumir que, si alguna termina haciéndolo, empezarán a preguntar lo que yo vestía, por qué andaba por tal calle, solo, a esas horas, si venía de fiesta y había bebido... Me preguntarán si había provocado a la hembrista de alguna forma, si igual había tonteado un poco (con ella o con la que sea, porque una vez que lo haces ya le has dado permiso a cualquiera de ellas). Y será peor si llegué a darme un beso con ella, porque que después yo no quisiera seguir, que hubiera cambiado de idea, daría igual.

Tengo que empezar a ser consciente como hombre de que si un día llega el momento en que una hembrista me viole tengo que elegir entre que me mate si me intento defender o que no me crean. Igual termino tirado en un pozo mientras hablan de cuanto ligaba, o aseguran que fijo me he subido en el coche de la primera que pasó porque soy así de "ligero de cascos".

En serio. Gracias por descubrirme la enorme suerte que he tenido hasta ahora cuando lo normal es que en las entrevistas de trabajo me pregunten si tengo novia o me la voy a echar... Y hasta ahora no lo han hecho conmigo.

Como macho oprimido empiezo a tener miedo de que una hembrista me escriba por LinkedIn, o algún otro sitio solo con la intención de ligar.

Tengo miedo a que cuando responda a una oferta de empleo me pidan una foto de cuerpo entero, con poca ropa, y de repente me hablen de lo importante que es que yo sea simpático, solícito, y ofrezca disponibilidad para relaciones esporádicas...

Es más, soy un tío tan tan afortunado que todavía no ha habido ninguna hembrista repugnante que, sin conocerme de nada, me haya mandado una "fotocoño"; cuando todos sabemos, aunque no se hable, que los pobres machos oprimidos por las malas mujeres lo sufrimos cada dos por tres.

Ufff... Me empieza a dar miedo salir a la calle ahora que soy consciente de la suerte que he tenido hasta ahora. Es más, hace dos días daba miedo salir porque habían miles de hembristas gritando algo de violaciones y estoy seguro de que odian a todos los hombres. Y si cualquiera de esas femilocas me ven...

Pero hay que ser positivo, quedarse con la parte buena, dar gracias por la suerte tenida. Y mi mayor suerte ha sido conocerte a ti, hombre que te preocupas por mí sin conocerme por ese compañerismo entre oprimidos, que luchas contra una sociedad hembrista que nos pisa, y que aún así sacas tiempo para abrirme los ojos.

No sé qué sería de mí si hubiera seguido por ahí sin que nadie me hubiera mostrado el terrorífico peligro del hembrismo.

Porque hasta ahora no me había encontrado ni una vez con un tío diciendo "también hay malas mujeres" cada vez que violan o asesinan a una. Ni una sola vez había tenido que leer lo mal que lo pasan los hombres por las hembristas y por las leyes que las "protegen" mientras otra mujer se desangra por las cuchilladas en el cuello que le ha dado su pareja por intentar dejarle. A ninguno le había leído repetir ese titular de copia y pega que lleva casi una década repitiendo "nadie habla de los 30 hombres...".

Ni una vez. Solo he tenido suerte al parecer. 

0 comentarios:

Publicar un comentario