abril 05, 2018

No, la sociedad no avanza gracias a la religión, avanza a pesar de ella


A raíz de una publicación ayer, donde, sin dejar de valorar el haber nacido en España, la autora se atrevía a hacer autocrítica de muchos aspectos que hacen que se avergüence cuando la relacionan por el país, uno de los más comentados (si ignoramos los típicos que se lo toman como una ofensa personal y su nivel de autocrítica se queda en un “pues si te no gusta vete a otro país”, porque no hay nada más patriota que intentar callar o expulsar a quien quiere que el país sea mejor) fue la mención a las banderas a media asta en todos los centros militares en conmemoración de la muerte de Cristo.

Recordemos que España es un país aconfesional, es decir, que no se debe a ningún credo, y que por lo tanto, sea cual sea la religión de la que hablemos, debería haber una separación del estado por mucho que haya quien siga defendiendo la tradición cristiana con el mismo ardor que si siguiéramos en el medievo. Gente que me imagino que si es por tradición cristiana serían capaces de rescatar los autos de fe.

Y no se trata de ningún ataque a las creencias, que me parece perfecto que cada uno crea en lo que quiera creer, sino en obviar que España, por mucho que se hable de aconfesionalidad, se sigue en cierto sentido rindiendo pleitesía al concordato.

Podemos poner como ejemplo el dinero destinado a la iglesia católica por parte del estado, y cuando digamos que cada uno se debería pagar su religión no faltará tiempo para que salte el que diga que sólo se paga a la iglesia en base a quien marca la casilla de la declaración de la renta. Pero esto, que queda muy bonito sobre el papel, en el fondo resulta falso. No sólo el porcentaje que se destina a la iglesia católica se sigue manteniendo en unos niveles que se siguen manteniendo en base a prorrogar acuerdos que deberían haber caducado hace más de dos décadas (unos 240 millones de euros al año si no recuerdo mal la cifra), sino que la principal financiación de la iglesia no se hace con esa asignación a través de las declaraciones.

La principal financiación de la iglesia consiste en realidad en lo que no se le cobra. En los privilegios a base de exenciones a la hora de pagar impuestos por sus propiedades. La iglesia, una de las mayores propietarias de inmuebles se libra de pagar miles de millones anualmente (y creo recordar que se barajaban cifras en torno a los 11.000 millones).

Todavía podíamos encontrar hace unos días a quien decía “pues si no te gusta la religión no cojas vacaciones en Semana Santa, ni en Navidad”, y no se trata sólo de la necedad de ignorar que las fechas de la mayoría de festividades cristianas simplemente se situaron en festividades que se celebraban previamente al cristianismo para hacer más fácil su asimilación; o que se ningunee la lucha de los movimientos sociales para conseguir derechos como las vacaciones de las que podemos disfrutar hoy, y que aún así en los últimos años nos han ido recortando. Es que, si me dices que por no ser creyente no puedo coger vacaciones, entonces no quiero que ni un euro del estado vaya a las arcas de la iglesia. Te acercas tú a la más cercana y te la pagas. Y a ver si así son capaces de sufragar los gastos de todas sus propiedades, pagando impuestos “religiosamente”. Y si no pueden mantener las propiedades, que las vendan, o las alquilen o… Cuando hagan todo eso entonces me echas en cara que yo coja vacaciones cuando coincide que se celebra una festividad cristiana.

Criticar que en un país aconfesional haya una orden para ondear la bandera a media asta en todos los centros militares, que los ministros acudan a ciertas celebraciones como si fuera un acto oficial, o que se le sigan permitiendo privilegios a la iglesia católica no es un ataque contra las creencias, es una cuestión de cordura y razonamiento sobre la actuación del estado.

Sí, claro que a otras confesiones, como respondía uno, se le destinan también unos cientos de miles de euros, pero no se trata de decir “pues los otros…”, porque cada vez que el nivel de respuesta se estanca en el “y tú más” ya vemos quienes terminan gobernando en el país. Se trata que ni el cristianismo, ni la fe musulmana, ni la judía, ni ninguna deben recibir ninguna aportación, ni se les debe permitir ningún privilegio. Y no debemos olvidar que el Tribunal Europeo ha tenido que multar a España por el trato de favor hacia la iglesia a la hora de las adquisiciones de inmuebles.

Pero todavía podía ir más lejos la defensa que algunos hacen sobre la religión, y es que la misma persona que hablaba de tradición cristiana para defender que la bandera ondee a media asta también llegaba a decir, y no es la primera vez que lo escucho, que los países más avanzados son los cristianos… y sinceramente, cuando escucho eso no sé si reírme o llorar.

Si de verdad nos queremos creer que los países más avanzados son los cristianos, y sobre todo nos queremos creer que sno avanzados “gracias” al cristianismo, deberíamos cerrar los ojos ante tantos datos que lo desmienten que resulta vergonzoso hasta el hecho de tener que debatirlo.

Si hablamos de países avanzados ¿cuál es la religión predominante en Japón? ¿Qué pasa en Corea del Sur donde cristianismo y budismo casi van de la mano?

¿Y china? De China se pueden decir muchas cosas y no precisamente buenas, pero resulta que es una potencia mundial, muy por delante de cualquier país europeo, muy por delante de la mayoría de países del mundo. ¿Cuál es su religión mayoritaria?

Como digo a China se le pueden reprochar muchísimas cosas, así que podemos probar con un cambio de visión y mirar países cristianos que se supone que son los más avanzados:
Kenia es un país de mayoría cristiana con una población similar a España, unos 46 millones de habitantes ¿es más avanzado que China? En la República Democrática del Congo el cristianismo es seguido por el 80% de sus habitantes (82 millones en total), lo que hace que se considere a la República como uno de los países con más católicos del mundo. Debería estar entonces entre los países más avanzados del mundo ¿verdad?

Cambiemos de continente y fijemos nuestra mirada en América del Sur ¿Cuál es la religión mayoritaria en los países de ese continente? ¿Cuántos son considerados de los más avanzados del mundo?

Y si hablamos del extremismo en otras religiones también podemos hablar del Ejército de Resistencia del Señor, que durante dos décadas masacró población en el norte de Uganda siendo una milicia extremista cristiana. Porque el problema no es la religión en sí, sino los fanáticos de turno que intentan imponer su visión.

El problema que comete cualquier fanático, y curiosamente coincide con quienes más obstáculos ponen para evolucionar, es sus razonamientos parten de una visión limitada a mirarse el ombligo, a creerse el centro del universo como cuando a Galileo le juzgaron por atreverse a insinuar que nuestro planeta, es decir, el hombre como creación de dios, no ocupaban el centro del universo.

El razonamiento, o la falta de él, que lleva a más de uno a decir que los países cristianos son los más avanzados, tiene mucho que ver con esa visión occidental blanca donde otras culturas son olvidadas como si no existieran (algo que se inculca cuando desde la educación se centran en el estudio del mundo clásico grecorromano ignorando otras culturas con un legado igual o superior, por ejemplo la china), y donde incluso se obvian otras regiones a las que llevamos nuestras creencias mientras esquilmábamos sus recursos.

Quien habla de cristianismo como el modelo a aspirar en realidad sólo piensa en Europa y América del Norte (borrando en cuanto pueden de su memoria a México aunque Ciudad de México sea la ciudad con la población más elevada de toda Norteamérica).

Por eso, intentar ligar evolución a cristianismo ignorando todo lo que ha luchado el cristianismo contra la evolución de la sociedad, algo que sigue hoy en día en vigor, es ya no sólo ridículo, sino un insulto a la razón.

Hablar de evolución como mérito del cristianismo en España, donde se lleva a juicio y se condena a alguien por hacer un montaje con su cara en la imagen de un cristo es deplorable.

Intentar ponerle medallas al cristianismo en un país donde se puede llevar a juicio por “cagarse en dios”, es decir, por cagarse en una figura que existe en unas “creencias”, es de un nivel demagógico terrible. Y si seguimos con España podemos hablar de la denuncia contra la drag-queen por hacer una performance vestida de una virgen en el carnaval de Las Palmas.

Pero quizás la denuncia que mejor representa la involución a la que intenta someter el cristianismo a la sociedad es la que se efectuó en 2010-2012 apróximadamente contra Javier Krahe por el vídeo “Como cocinar un cristo” y que se había grabado ¡en 1977!. Un gran ejemplo de avance del cristianismo ¿verdad?

La sociedad no evoluciona gracias al cristianismo, la sociedad evoluciona a pesar del cristianismo, igual que en cada país evoluciona a pesar de sus religiones, no gracias a ellas. Podemos hablar de cómo en algunas sociedades los más fundamentalistas han impuesto su visión frenando el avance, la única diferencia es que hay otras donde los fundamentalistas no son los que van ganando.

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