septiembre 26, 2017

Siempre nos quedará... un trapo

No recuerdo donde lo leí o escuché, pero tenía mucha razón quien contaba que las naciones no son eternas. Que se levantan, caen, cambian sus banderas, las modifican, las queman, crean nuevas... que duran poco más que lo que tardan en ser redibujadas las líneas imaginadas a las que llamamos fronteras. Y que a veces incluso una línea imaginaria dura más que un trapo de colores.

Que a pesar de que caigan pueblos, naciones o imperios la humanidad ha seguido adelante independientemente de todo lo que quede atrás.

Y que sin embargo haya que ver a tanto gilipollas poniendo el grito en el cielo por el trapo de turno, por la frontera de turno, diciendo que la defiende del otro gilipollas que enarbola el otro trapo que le ha tocado.

Pena que cuando todos estos gilipollas, sus trapos y sus fronteras hayan desaparecido y se hayan olvidado, como siempre, seguramente seguiremos sin aprender, y habrá nuevas lineas imaginarias, nuevos trapos, y sobre todo, nuevos gilipollas.




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