mayo 08, 2017

El fascismo tiene un nombre: Fascismo

Hay demasiada gente con una mentalidad limitada al blanco o negro, con la que, cuando se discute, sólo existe que si votas a un partido te va a parecer bien todo lo que digan, y mal todo lo que digan los demás. Muy al estilo de ser de un equipo de fútbol y que creas que los tuyos siempre juegan bien, y si pierden es por el césped o el árbitro, pero aplicando esa triste falta de razonamiento a algo mucho más importante.

En muchos momentos existe una falta de autocrítica asquerosa que termina convirtiendo a la gente de fans a fanáticos, y en política de partidarios a sectarios.

Por eso cuando criticas algo que acaba de hacer tu partido más afín te encuentras a los de otros partidos diciéndote "nunca te he visto criticar...", porque aunque lo hagas su mente no es capaz de asimilarlo; y a gente de tu propio partido llamándote traidor, infiltrado, y diciéndote que sólo quieres boicotear...

Todo esto viene a raíz de un comentario de Vestrynge tras la segunda vuelta de las elecciones francesas, donde nos hemos tenido que alegrar de que gane el mal menor de Macron antes que el fascismo del Frente Nacional de Le Pen.

Dice Vestrynge que el Frente Nacional francés no es fascista, porque él lo fue, y porque además al Frente Nacional le han votado muchos trabajadores...

¡Qué curioso que las siglas del NSDAP, el partido de Hitler, significaran Partido Nacional Socialista Alemán de los Trabajadores!.

Los fascismos siempre han florecido en épocas de crisis buscando vender su fervor nacionalista contra la potencia extranjera que les oprima (Francia tras la Primera Guerra Mundial, la Alemania de Merkel en la presente crisis); pero también su odio racista contra la figura de un "enemigo común" externo más a mano (judíos antes, refugiados ahora), y la venta de ese miedo y odio a los que más están perdiendo en la crisis, los trabajadores; con el ideario de "te roban el trabajo, a ellos les dan facilidades mientras a ti te recortan, etc".

Por supuesto mientras se vende ese ideario se deja de lado convenientemente a los que han provocado la crisis y se están aprovechando de ella a costa del sufrimiento de los trabajadores, sean nacionales o emigrantes.

Así que los partidos fascistas, por desgracia, cuando se han hecho más fuertes, han recibido precisamente más votos de trabajadores desesperados, a los que han usado como masa a la que manipular a través del miedo.


Por cierto. Esa coincidencia en el punto en que tanto los partidos fascistas como los de izquierdas se oponen a la opresión por parte de, por ejemplo ahora mismo, la Alemania de Merkel, es la que usan los ideólogos del "cuñadismo ultra" en España para decir que Podemos es igual que el Frente Nacional.

Hace falta una simpleza de pensamiento muy grande, o una cara aún mayor, para no distinguir, o no querer distinguir, entre la oposición nacionalista usando al pueblo como masa sin rostro tras una idea patriótica, y la oposición a que el pueblo, como gente, sea explotada.

Hace falta ser muy sinvergüenza para establecer esa comparación obviando el resto de diferencias. Pero que Vestrynge salga ahora a decir que el Frente Nacional no es fascista porque le han votado muchos trabajadores también es vergonzoso, y desde luego no ayuda nada.

Marine Le Pen. Foto: Agencia EFE

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