enero 28, 2015

Wilfred y Carmen o la vida desde un spa


No es porque fuera un jugador de fútbol ya que el cáncer mata a miles de personas sin importar a qué se dedicaban, pero el caso de Wilfred me sorprendía al conocerlo hace unos días sobre todo por la forma de hacerlo.

Sí, Wilfred había sido portero del Rayo Vallecano durante los 90 (y de la selección de Nigeria), pero aunque se ganó el recuerdo de muchos aficionados finalmente no tuvo la suerte de conseguir la vida que solemos imaginar en un antiguo futbolista y había sido visto trabajando (en el programa "El jefe infiltrado") como operario de carga en el aeropuerto de Barajas el año pasado... lo siguiente que se supo es que la vida le dio otra patada en forma de enfermedad. Y se supo porque Carmen, la anciana a la que habían querido desahuciar en Madrid (las fotos realizadas por Andrés Kudacki son quizás de las muestras más claras del drama diario de los desahucios en España), y que fue ayudada por el Rayo Vallecano donándole la recaudación de la fila cero en un partido de fútbol, dijo que no necesitaba más dinero del necesario para poder quedarse en su piso y cedía miles de euros a Wilfred, que se encontraba en un hospital luchando contra esa maldita enfermedad, para ayudar a traer a sus hijos de Nigeria y que pudieran despedirse de su padre.

Wilfred ha perdido su último partido con 48 años, sin poder volver a ver a sus hijos, mientras Carmen de 85 le intentaba ayudar. Carmen, la misma "señora de unos ciertos años, que había tenido además problemas con su hijo y que le ofrecimos una vivienda. Y dijo que prefería  acogerse a lo que le daba un club de fútbolsegún palabras de Ana Botella para describir, a su manera, que Carmen prefirió luchar por su piso en vez de aceptar marcharse a la residencia o al piso tutelado que le ofrecían.

La vida no es sólo injusta para Wilfred, o para Carmen, pero cuando ves la soberbia, la prepotencia y el cinismo de algunos que (con un cargo a dedo, no elegido) usan el coche oficial para ir a la peluquería, o no ven normal cancelar su viaje al spa cuando ha sucedido una desgracia, todos los Wilfred y Carmen que existen duelen aún más. Tanto como la rabia y el asco que te generan las Botella de turno.

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