noviembre 29, 2014

La felicidad de la ignorancia

Acabo de terminar de ver "El quinto poder", una película que pasó sin pena ni gloria por España, e independientemente de que sea una versión que respete más o menos la realidad, de las críticas de Assange, de los clarosocuros de Wikileaks y su fundador lo que más me ha gustado es la sensación de recordar con cada momento importante, con cada filtración, lo que pensaba yo en ese momento pero sobre todo la sorpresa e incredulidad que me sigue asaltando cuando compruebo que mucha gente no conoce Wikileaks ni les suena el nombre de Julian Assange casi ni de oídas.

Si no recuerdo mal fue en Noviembre de 2010 cuando decidí ir por mi cuenta a una protesta convocada frente a la embajada británica en Madrid, en el Paseo de la Castellana, para pedir la liberación de Julian Assange ante lo que se veía como un intento de callar a quien estaba desvelando lo que muchos gobiernos no querían que se conociera. No me imaginaba que seis meses después muchos de los que conocí allí íbamos a acudir juntos a Sol aquel 15M cambió todo.

Unos meses antes había asistido horrorizado al vídeo "Asesinato Colateral" donde se veía como desde un helicóptero estadounidense se masacraba a un grupo de civiles y reporteros. Acción que después había sido encubierta hablando de muertes por choque "contra los insurgentes". Recuerdo las arcadas que me provocaron de pura rabia los comentarios de los militares mientras acribillaban los cuerpos.

"Asesinato Colateral" Subtitulado en español
(contiene imágenes bastante duras)


Poco después se publicaron los diarios de guerra de Irak y Afganistán. Decenas de miles de documentos con los datos reales de muertes de civiles, torturas, etc cometidas por los militares. Y si no recuerdo mal poco después de la manifestación Wikileaks soltaba otra bomba, el cuarto de millón de cables diplomáticos que no sólo ponían patas arriba el sistema por los insultos, burlas, etc de los "diplomáticos americanos" hacia los líderes del resto de países del mundo, sino que demostraba los mecanismos para influir al mismo nivel en las políticas de casi todos los países. Por poner un ejemplo en España la Ley Sinde se creó para satisfacer y obedecer ante las presiones de EE.UU.

Ayer día 28 se cumplían precisamente 4 años de esa publicación que se convirtió en la más importante filtración de datos a nivel periodístico de la historia a nivel mundial, y que desembocó en una gran crisis diplomática. Es más, cuatro años después, seguimos descubriendo datos de esas filtraciones y siguiendo el camino iniciado por Wikileaks otros se han sumado a intentar dar luz a los continuos tejemanejes, espionaje, etc de muchos gobiernos sobre sus propios ciudadanos, como el caso de Snowden y el descubrimiento de programas como PRISMA.

Sin embargo sé que cuatro años después, a pesar de que hubo más filtraciones antes del 2010 (informe sobre la corrupción del presidente de Kenia en 2007, préstamos multimillonarios de los bancos que provocaron la crisis económica de Islandia) y más después (Guantánamo, en 2012 los papeles de Stratfor), si pregunto mucha gente no sabrá ni qué es Wikileaks, ni quien Assange, ni sabrá que bajo órdenes de los gobiernos empresas como PayPal cancelaron las cuentas para que no recibieran donaciones, ni que Assange lleva sin poder salir de la embajada de Ecuador en Londres desde hace casi dos años y medio, ni que precisamente aunque Anonymous llevaba tiempo dando guerra (por ejemplo con la OP Chanology contra la Iglesia de la Cienciología) fue precisamente el apoyo a Wikileaks y Assange los que los catapultaron definitivamente a primera plana...

Da igual, tampoco sabrán quien es Snowden...

A veces me pregunto en qué mundo vivimos y sobre todo si merece la pena luchar por dar a conocer la verdad cuando tanta gente literalmente prefiere la felicidad de la ignorancia.


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