noviembre 29, 2011

iPhones, señorías, herramientas y privilegios

Érase un país que se era donde cinco millones de parados vivían con la incertidumbre de no sólo encontrar trabajo sino de que igual una Xunta cualquiera le hubiera "desactivado" sin aviso la tarjeta sanitaria. Érase un país que se era donde una gran parte de los que si tienen suerte de tener trabajo llegan a duras penas a final de mes, con miedo a perder su empleo y meterse a partir de ahí en una espiral que incluya su piso y en muchos casos la vida que conocía. Érase un país que se era donde la indignación por los 300 desahucios al día convivía con una rabia cada vez mayor ante los políticos que indultan a banqueros y los que suponiendo que representándonos y debiendo hacer lo mejor para su pueblo dejan entrever que les recortarán todo lo recortable (y lo que no también) para rendir ese dinero a los intereses de otros países fuertes que viven en un "si te estás muriendo es tu problema pero a mí no me toques", también conocido como Europa de dos velocidades, y finalmente y de nuevo para los bancos a los que habrá que "rescatar", "recapitalizar", etc, etc... Claro... como la primera vez funcionó tan bien...



Érase un país donde los políticos pedían sl esfuerzo de todos en la forma de una reducción de estómago previo estrujón del cinturón, el mismo país donde esos mismos políticos no eran capaces de hacer un gesto y renunciar a sus pensiones vitalicias aunque entraran a trabajar en multinacionales con sueldos tan grandes que no entran en los sueños de la mayoría de los mortales, el mismo donde esos políticos no querían dejar de viajar en primera clase, ya que al fin y al cabo no lo pagan ellos, sino los que ya no sabemos cuantos agujeros más le hemos hecho al cinto.


Y érase ese país que se era donde de repente se anunciaba que los diputados recibirían iPhones, iPads, etc. En concreto un gasto aprobado de 498.000 euros. Y el argumento pretendía ser claro y conciso, la necesidad de que sus señorías tuvieran herramientas que les permitieran trabajar aprovechando las últimas tecnologías... y a partir de ahí el malestar, el intento de explicación "en serio, que son herramientas necesarias" y la incomprensión de quien está viviendo con miedo por su futuro cuando le explican que hay que dotar de herramientas a quien como sueldo base ya está cobrando en torno a los 3.000 euros mensuales más los múltiples pluses y sin olvidar la llamada pensión de oro que permite cobrar el 100% con 7 años cotizados. La rabia cuando en una empresa donde trabajando de forma precaria (el salario base en España es de menos de 700 euros y debes cotizar 35 años) si quieres botas de seguridad te cuesta un mundo que te las den... o directamente tu sueldo, y compararlo con quien seguramente ya usa un teléfono de última generación y dispone de ordenador pero al que al parecer hay que equiparle para que desempeñe su trabajo.


Y en ese charco se mete Alberto Garzón defendiendo el gasto en sus señorías con el ya citado argumento de que "La cuestión de los privilegios es bastante sencilla de responder, porque su consideración como tal parte de negar que el trabajo de un diputado conlleva el uso activo de materiales de comunicación tales como un teléfono y un ordenador o similar". Claro, antes que alguien le diga que con lo que cobran igual se lo podrían pagar ellos Garzón añade "El privilegio de los políticos no está, por lo tanto, en los instrumentos que se usan sino en aspectos relacionados con los sueldos desorbitados (razón por la cual los diputados de IU donamos la mayor parte de nuestro sueldo a la organización)", algo que me parece bien si es algo que cumplen, sin embargo quizás deja de lado algo muy importante y es que el desprestigio de los políticos en los últimos años ha llegado a tal punto gracias a la corrupción protagonizada por todos los colores que la gente ya tiene la idea de que cualquiera de ellos más que nada intenta beneficiarse de forma personal rayando muchas veces la imagen más rastrera posible. Y de nuevo, me parece bien pero quizás en vez de decir que donan la mayor parte del sueldo a la formación como escudo quedaría mucho mejor decir que donan a la organización la parte del sueldo que les queda tras pagarse las herramientas, algo que seguramente por una vez no dañaría a la organización y sería mucho mejor recibido que no una defensa basada en "me tienen que proveer de herramientas porque yo doy mi dinero".


Sin embargo cuando todo se podía haber quedado ahí pasa a hablar de la ética de aceptar productos de una marca concreta, el dilema moral, el coltán, y el que al final no es culpa tuya porque resulta imposible distinguir entre lo que está bien o mal porque todos estamos dentro del sistema. ¿De verdad era necesario llegar hasta ahí para defender el aceptar el gasto de un producto de una compañía concreta?. Después de leer esta disertación creo que no se ha comprendido cuál es el motivo real de la indignación... aunque si repito 498.000 euros... igual vale como pista.


Y cuando el charco ya no es charco sino pantano llega Ricardo Galli respondiendo que la postura de Garzón a favor de los iPhones, iPads, va en contra de lo que IU incluye en su programa electoral acerca de tecnología y software libre por lo cual se decide "enviarle de regalo/donativo y/o préstamo (lo que la ley requiera) un netbook con GNU/Linux instalado, y una copia del software libre de Menéame".


Independientemente de que los choques Garzón-Galli tengan ya su propia historia tras el esperpento en que se convierte el tema inicial el pantano pasa a desbordarse y uno se queda con cara de imbécil preguntándose de que están hablando y si en algún momento se han parado a pensar en el fondo del asunto.


El caso es que al final nos encontramos con críticas sin sentido y sin formas donde se llega a atacar por usar una marca, gente que da su apoyo y se queja diciendo que a ver si por ser de izquierdas se va a tener que parecer pobre, y cuando por fin las luces del circo se apagan y guardan la carpa hasta la próxima nos encontramos con que, olvidado como siempre, el que realmente se indigna porque de verdad lo pasa mal, el trabajador (o el que suspira por serlo) al que realmente le trae sin cuidado si se les regala un "ifon", un "esperia" o un tambor para comunicarse, sigue ahí, sin nadie que le represente.


E igual responde de mala manera, y ataca sin distinguir entre políticos de un partido u otro, porque ve que igual que ninguno quiere dejar de viajar en primera clase ninguno tiene, ya no el arrebato de decencia, sino aunque sea el mínimo de solidaridad, y pudiendo usar sus propias herramientas que rechace ese teléfono, esa tablet, y pagárselos él. Que a él lo único que le ha molestado es que mientras piensa como va a mantener a su familia hay otros que parece que acaban de aterrizar con su nave espacial hablando del derecho a iPhones e iPads, mientras otros les gritan GNU/Linux, y cosas similares. Y lo único que sabe es que con nada de eso va a poder comer porque érase una vez que se era el cuento se ha acabado y no hay perdices y tampoco un felices ni a corto ni a medio plazo y puede que ni a largo.


¿Tanto os cuesta comprender esa indignación?. Poneros en la piel de esa persona, pensarlo bien y sobre todo... ¿alguna vez nos vais a representar?.

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