mayo 08, 2007

La conveniencia de no beber antes de hablar en público


La primera vez que me "encontré" con estas declaraciones en la radio no pude evitar pensar que había escuchado mal, la segunda vez decidí que no merecía la pena perder el tiempo con las declaraciones de un impresentable de tal calibre... pero después llegué a casa y pude ver el show, la frivolidad y la falta total de responsabilidad en un individuo que nos ha gobernado durante dos legislaturas y no pude más.
Escuchen y "disfruten":

El que tan sábiamente habla no es otro que nuestro ex-presidente... un hombre del que no debería sorprendernos cualquier barbaridad que saliese por su boca y aún así un hombre que siempre termina soprendiéndonos con sus perlas.

Una persona que se burla de las campañas de concienciación de tráfico en un país donde cada año mueren miles españoles en accidentes mientras otros tantos (muchos de ellos de las generaciones del futuro) quedan inválidos, etc; una persona que vuelve a unir en su verbo la frivolidad con la prepotencia y la falta total de gusto a la hora de mostrar su "particular" sentido del humor (todavía recuerdo la gracia del submarino amarillo cuando el Tireless se encontraba fondeado en Gibraltar); una persona que si no fuese conocida por su afán por no desaparecer del primer plano a base de declaraciones que lindan con la absoluta estupidez segúramente sería tomada por un pobre señor en el que las crueles garras de la senilidad se han cebado prematúramente.

Sin embargo nada nos puede sorprender a pesar de que siempre terminamos con la boca abierta. Todos conocemos a este individuo y debemos recordar cada una de sus intervenciones tanto a nivel nacional como en el extranjero, siendo presidente del gobierno o profesor en la Universidad de Georgetown (se puede pronunciar con acento "tejano" y los pies sobre la mesa del rancho para que haga más gracia).

Según el ínclito, no ha pedido a nadie que conduzca por él y tampoco nadie le puede decir a que velocidad ir o cuantas copas tomar mientras no ponga en riesgo a nadie.

Teniendo en cuenta esas declaraciones sólo puedo pensar que si condujo hasta el evento, no debió encontrarse con ningún control de alcoholemia, pues nadie en su sano juicio es capaz de pronunciar semejantes imbecilidades salvo que se encuentre bajo los efluvios del alcohol...

Si se tratase de otra persona todavía guardaría la esperanza de un atisbo de responsabilidad en alguien que recordemos siempre hablará como ex-presidente del gobierno español, pero tratándose de él y de su inflado ego no creo que jamás llegue a rectificar y asumir la irresponsabilidad de cara a ese sector de los conductores que tan difícil resulta de concienciar...

Lo único que puedo decir con semejante personaje es el recuerdo de un estribillo popular que se cantaba hace doscientos años al hermano de Napoleón Bonaparte:

"-Pepe Botella, baja al despacho.
-No puedo ahora que estoy borracho."



 

0 comentarios:

Publicar un comentario