octubre 14, 2018

Yo, clase mierda trabajadora

Según los mismos que llaman "clase media trabajadora" a quienes cobran 130.000 €/año (10.833 €/mes), para quejarse de que les van a subir los impuestos, hay que impedir que se suba el salario mínimo de poco más de 700 a 900 €/mes porque eso arruina el país...

No los defraudadores que se han acogido a la amnistía fiscal para quedar libres pagando una miseria. No los de las tarjetas black. No los de las cuentas en Suiza y empresas offshore en Panamá. No los que han inflado costes de obras y ordenado aeropuertos fantasma y campeonatos de Fórmula 1 para repartirse beneficios con amiguetes. No los de los EREs. No los de los trapicheos con constructoras. No los de los acuerdos de ventas de viviendas de protección tiradas de precio a fondos buitre. No los de los despidos blindados en entidades bancarias rescatadas con dinero público. No los de las empresas que a base de ingeniería fiscal y sedes fuera pagan lo menos posible aquí. No los de...

No, lo que arruinaría España es que la gente pueda cobrar 900 €/mes.

Porque igual ya se nos había olvidado que la crisis tampoco fue culpa de todos los corruptos... La culpa de la crisis es de los que vivieron por encima de sus posibilidades.

Y todavía te dicen que si los sueldos suben los empresarios se van a ver obligados a despedir a gente, como si no lo hubieran hecho antes. Y todavía te dicen que mejor cobrar eso que nada porque, oye, mejor cierra la boca y no reclames un sueldo digno no vaya a ser que te quedes en la calle porque siempre habrá alguien más desesperado que tú que acepte ser explotado.

Por cierto, una duda existencial. Si los que cobran casi 11.000 €/mes son clase media trabajadora. Los que no cobramos ni 1.000 euros mensuales... ¡¿Qué somos?!



octubre 08, 2018

Camino del abismo: Brasil



No lo entiendo. Bueno, entiendo el proceso, pero me aterra lo lejos que queda de cualquier lógica. Lo enormemente absurdo que resulta ver que una y otra vez la gente en una situación de crisis es capaz de convertir en salvador el discurso del odio.

Que una y otra vez funcione el miedo, la frustración y la rabia, para que la gente prefiera cambiar el pensar por sí misma por la supuesta seguridad de pertenecer a una masa ciega. Masa que se mueve azuzada por el salvajismo de los que buscan en lo diferente al enemigo.

Que haya quien todavía sea capaz de disfrazar como la virtud de ser "políticamente incorrecto" al vomitivo discurso machista, racista, homófobo...

Me asquea que el discurso que tira del nacionalismo más casposo, para levantar a golpe de "patria" a las sociedades en crisis, convierta a la gente en ciega, sorda, y muda, ante los personajes más abyectos.

Y me aterra que parezca que cada vez estemos cogiendo más carrerilla a la hora de repetir lo que nos llevó a una de las épocas más horribles del ser humano.

Anoche, en Brasil, Jair Bolsonaro, el candidato de la ultraderecha estuvo a punto de ganar las elecciones sin necesitar una segunda vuelta al quedarse al borde del 50% de los votos, sacando 17 puntos a su principal rival.

Bolsonaro.

Alguien que alaba sin cortarse al coronel Ustra, torturador y asesino de la dictadura.

Que dice que su hija, tras cuatro hijos, fue un momento de debilidad.

Que responde a una diputada que no la violaría porque no se lo merece.

Que se declara pro-tortura.

Que asegura que la única forma de cambiar las cosas es una guerra civil matando a miles de personas, y si unos cuantos inocentes mueren no pasa nada.

Que prefiere que un hijo suyo muera antes de que sea homosexual.

Que dice de los descendientes de los antiguos africanos esclavizados en plantaciones de caña de azucar, y que se rebelaron, que no sirven para nada. Ni siquiera para reproducirse.

Ese es Bolsonaro. Pero hay algo peor aún.

No es solo Bolsonaro.

Y no, no está pasando solo en Brasil. ____________ Foto | The Guardian



octubre 05, 2018

No eres patriota, solo das asco


"No tiene nada que ver con la raza. Es una cosa patriótica. Cuando la gente viene a mi país, tienen que amarlo lo suficiente para hablar en inglés".

Esa fue la respuesta de la mujer ante los agentes de policía que llegaron después de haber estado acosando a otras dos mujeres por hablar entre ellas en español en un supermercado en EE. UU.

"Estáis en EEUU. Estáis en mi país. No podéis hablar en español aquí. Tenéis que hablar en inglés si estáis en EEUU."

Al escuchar a esa mujer capaz de gritar a quien le echa en cara su actitud "vas a perder este país" te das cuenta de que no se diferencia de los "patriotas" de hojalata que en cualquier otro lugar te responden "estás dejando que invadan el país con tu buenismo".

Y al leerlo comprendes que el patriotismo es la misma excusa de mierda usada por cualquiera que cree que un trapito de colores está por encima de la gente.

Al leerlo recuerdas a los que en cuanto ven o escuchan algo en otro idioma gritan "¡Habla en español!".

Al leerlo te acuerdas de la basura que intenta disfrazar de "patriotismo" su xenofobia y racismo con el "los españoles primero", el "Britain First", y cualquier supremacismo que alimenta sueños húmedos a base de banderitas.

Al leerlo descubres a indeseables en todo el mundo cuya máxima aspiración es vivir detrás de muros. Y lo que te da pena es que no se queden encerrados detrás de uno para que dejen de dar de una vez por saco.

Noticia en el Huffington Post

septiembre 13, 2018

Ofensa a la libertad de expresión

¿Os acordáis de las risas por lo ridículos que resultaban los ofendidos por una caricatura de Mahoma?

No, no me refiero al atentado terrorista en la sede de Charlie Hebdo en 2015, donde todo el mundo de repente era muy fan de la libertad de expresión contra la intolerancia fanática religiosa. No.

Me refiero a unos años antes. Una década antes en concreto.

2005. Cuando la parte más fanática del mundo islámico puso el grito en el cielo porque un dibujante danés, Kurt Westergaard, tuvo el atrevimiento de hacer una caricatura de Mahoma (cuando simplemente dibujar a sus figuras religiosas ya se considera una ofensa) y además le puso una bomba por turbante.

Fue el 30 de Septiembre de 2005 cuando el Jyllands Posten publicó, en un reportaje que trataba precisamente sobre la libertad de expresión, las viñetas de 12 artistas.

¿Os acordáis de eso? ¿Y os acordáis de las risas por esos "enajenados" que clamaban por una ofensa contra sus sentimientos religiosos?

Pero vayamos más atrás aún. A 1988, cuando el escritor indio Salman Rushdie publicó su obra "Los Versos Satánicos". Libro que no solo fue prohibido en muchos países por tratar con irreverencia la figura de Mahoma, sino que además le llevó a ser señalado por una fatwa pidiendo su ejecución por blasfemia.

Esa "ofensa a los sentimientos religiosos" llevó incluso al asesinato de varios de los traductores de la obra a otros idiomas. Lo podéis buscar.

Y sin embargo nos reímos. Nos reímos de que alguien pueda clamar venganza porque han herido sus "sentimientos religiosos". Y a eso lo llamamos FANATISMO. Y a ellos FANÁTICOS.

Pero el fanatismo viene acompañado muchas veces de la HIPOCRESÍA.

La hipocresía que nos hace reírnos mientras los "sentimientos ofendidos" sean los de otros.

Y alguno dirá que aquí no se mata, o amenaza con matar a nadie. Una afirmación ridícula en cuanto uno se da una vuelta por redes sociales y se encuentra mensajes de odio de algunos "buenos cristianos".

Algo tan ridículo como que a Javier Krahe se le intentara juzgar por su vídeo "Cómo cocinar un cristo" más de tres décadas después.

Sí, porque su vídeo era de 1977, pero en 2004, cuando se emitió de fondo en una entrevista en el programa "Lo + Plus", de repente alguien decidió que sus sentimientos religiosos habían sido ofendidos más de dos décadas después.

En serio, una ofensa a los sentimientos religiosos en diferido, seguida de denuncias, desestimadas una tras otra, hasta que en 2012 se abrió un juicio oral en el que Krahe sería absuelto finalmente.

Algo tan ridículo como los 480 € que tuvo que pagar un chaval que, asustado y sin medios, decidió pactar y no seguir adelante con el juicio por un fotomontaje de un cristo al que, con Photoshop, le había puesto su cara.

Como los 3.000 euros que le piden a cada una de las tres mujeres a las que han llevado a juicio por la procesión del "Bendito Coño Insumiso" en Mayo de 2014. Causa que se archivó en 2016 para ser reabierta en 2017 alegando que habían buscado "ridiculizar los dogmas de la fe católica".

Como querer condenar a alguien por escribir que se caga en dios y en el dogma de la perpetua virginidad de María. O lo que es lo mismo, que María fue virgen antes, durante y después del embarazo...

Tan ridículo como que se siga admitiendo a trámite que haya quien diga que "han ofendido sus sentimientos religiosos" en pleno 2018.

Tanto como no saber diferenciar entre que te parezca un imbécil quien hace mofa de tus creencias y exigir que un estado intervenga judicialmente si te sientes ofendido.

Eso sí; esos que se sienten tan "ofendidos" serán a los que muchas veces termines leyendo "pues con Mahoma no te atreves".

septiembre 01, 2018

De jaurías y odios

Hay gente a la que solo le "importa" tu dolor hasta que te atreves a decirles que no piensas igual. Y con los padres de Gabriel, el "pescaíto", está pasando eso.

Pasó con Irene Villa, contra la que se revolvieron cuando se atrevió a decir que los chistes sobre ella no le ofendían. No tenía, al parecer, derecho a opinar que a ella no le afectaban los chistes, y más de uno demostró que solo había usado su nombre mientras le viniera bien a sus intereses.

Pasó con la nieta de Carrero Blanco cuando se atrevió a decir que le parecía un disparate pedir cárcel por unos chistes en Twitter.

Y está pasando con los padres de Gabriel, todo a raíz de que se hayan quejado de la utilización de la imagen de su hijo sin siquiera haberles preguntado.

El motivo, que en un concierto de "Andy y Lucas" se les haya ocurrido sacar una camiseta con fotos de niños asesinados, entre ellos Gabriel, y el lema "Justicia Ya".

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La madre, en una carta, literalmente ha indicado lo siguiente:

"Creemos que se han traspasado algunos límites en el momento se decide colocar la foto, en pantalla gigante o impresa en una camiseta, de mi hijo Gabriel pidiendo JUSTICIA YA en el contexto de un concierto musical, pasándose por alto el derecho que tenemos como padres a estar informados y a poder decidir sobre este tipo de cuestiones...

Creo que lo que hubiese procedido en este caso, es cuanto menos informarnos y darnos la posibilidad de decidir si estamos de acuerdo con este tipo de iniciativas, que no han sido impulsadas por nosotros. No sé si me amparan las leyes al respecto, pues no las conozco lo suficiente. Pero si me ampara el sentido común cuando les pido que traten a mi hijo como si fuese el suyo"

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Está claro que no se ha hecho con mala intención y, sin embargo, hay algunas cosas que parece que a la gente le cuesta demasiado entender.

Empezando por el propio Lucas, que ha respondido de la peor manera posible. En el modo más gañán soltando que él es padre también, como si entonces supiera perfectamente como se sienten los padres de Gabriel. Y como si no existiera otra forma de actuar.

Diciendo que pide disculpas pero a la vez soltando con prepotencia frases como "desde la parte de este chico, que no voy a decir ni el nombre ya, no vaya a ser que también encima se nos ponga a caldo", o "este país se está volviendo totalmente loco, loco, ahora después pedimos firmas, después nos echamos fotos con políticos"; para terminar con aún más chulería con un "no se preocupe que ya no sacamos la imagen de su hijo pero ahora después no nos pidan firmas a los ciudadanos".

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Y siguiendo en las redes sociales donde han empezado a atacar a los padres con frases como:

"Porque no vuelcas toda tu frustración en la asesina de tu hijo y no en la gente buena que solo quiere homenajear a tu pequeño?? No se entiende lo de estos padres."

"Como esta Patricia está enseñando la patita...
Tanto buenismo se veia falso y ahora canta por peteneras!"

"Creo que a la dominica la odiamos más nosotros que ella."

"No es ninguna tontería los padres de Gabriel son podemitas"

"Que ganas de esos padres de ser protagonistas."

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Y eso sin contar con quienes dicen que no se quejen porque si ellos sacaron primero la foto de hijo ahora ya es pública.

Lo de que por mucho que alguien saque la foto de su hijo no le da derecho a los demás a usarla donde les de la gana no lo entienden.

Lo de que por mucho que quieras ayudar lo mínimo era haber preguntado a los padres, contándoles la iniciativa que tenían por si querían que incluyeran a su hijo, no lo entienden.

Y sobre todo no entienden que sean sus padres, y que el hijo al que han asesinado es el de ellos, y que tienen todo el derecho del mundo a llevar el luto y mostrar si odian o no como ellos quieran, en vez de como a los demás les sale de los ovarios y cojones.

Pero de nuevo la jauría vuelve a demostrar que el dolor de los demás solo les importa mientras los puedan usar, mientras les digan que sí a todo, mientras no se atrevan a responder que piensan de otra forma. La jauría no se pone de parte de nadie porque entienda su dolor, simplemente aparece donde más alto pueden ladrar.

mayo 22, 2018

make eJpaña great again



Lo vuelvo a repetir (siempre es necesario ante los de la respuesta del manual patriota). No me avergüenza la palabra España, pero me avergüenza, y me produce profundo asco, el mandato que intentan imponer algunos para señalarte como buen o mal español.

Y ahora, también, me produce miedo.

Esos mismos “algunos” que todavía tienen la poca vergüenza de decir que no hay que estar a vueltas con el pasado, porque les interesa que lo olvidemos, ya que así no sabríamos ver que el discurso que hace un poco más de un día sonaba no era ningún cambio, ni ninguna novedad; sino un viejo y asqueroso conocido.

El discurso de quienes prefieren vendar los ojos con un trapo de colorines, de quienes prefieren callarte señalándote como antipatriota si te atreves a protestar, el discurso donde el himno de turno tiene que sonar tan fuerte que se silencien los pensamientos propios en pos de la unidad y su pensamiento único.

El discurso que sonaba hace poco más de 24 horas no sólo es un discurso fácilmente reconocible en la boca de otro Rivera, el fundador de la Falange Española. Es el discurso que también hemos conocido a lo largo de la historia cuando se ha apelado a la unidad de la masa bajo ideales nacionales, esa masa que ha hecho que después nos hayamos terminado preguntando como pudieron encumbrar a monstruos que forman parte de las pesadillas de la historia.

Es el discurso que siempre ha sacado más rédito valiéndose de momentos de crisis, de desesperanza para la gente, incluso de temor. Haciéndoles sentir que los miedos, la impotencia, la sensación de indefensión, desaparecían en la seguridad de la unidad, al formar parte de un grupo donde solo necesitas dejarte arrastrar, donde solo debes obedecer, porque ya piensan otros por ti.

Hace solo dos años el actual Rivera respondía, cuando le preguntaban si Venezuela era una dictadura, en las dictaduras no hay democracia ni libertad pero hay cierta paz y orden, porque todo el mundo sabe lo que hay para a continuación agregar que Venezuela era una tiranía arbitraria donde nadie sabía lo que decían las leyes.

Y, aunque han hecho todo lo posible para que se olvide, y hay quien ha intentado desdecirse proclamando que fue un error, en 2009, para las europeas, un partido xenófobo de extrema derecha, Libertas, se presentó en varios países, acogiendo bajo su ala a otras formaciones. En España la lista que concurrió fue la de Libertas - Ciudadanos, siendo Ciudadanos considerada en aquellos momentos como “la franquicia en España de Libertas”.

Con ese dato no haría falta ni entrar en la denuncia de Enrique de Diego, fundador de Intereconomía sobre la supuesta financiación por parte de Declan Ganley, fundador y presidente de Libertas, de la formación de Rivera.

Ya es suficientemente grave conocer sus compañeros de viaje para que, cuando oigamos discursos sacados de comienzos de la década de los 30, sentir que se nos eriza la piel sabiendo que toda la maquinaria lleva tiempo trabajando a todo trapo para alzar a Ciudadanos hasta el gobierno. A golpes de encuestas que eran imposibles de sostener hasta que empezaran a calar y convertirse en realidad.

Un amigo con quien comentaba el discurso me decía que Ciudadanos ha hecho lo que hasta ahora el PP no se había atrevido a hacer directamente, y en todo caso, añadiría yo, de tapadillo. Lanzar un discurso que llama abiertamente al electorado de la derecha más extrema, de los golpes con sonido nacionalista (aunque dudo si con C o con Z) en el pecho, intentando aprovechar además una época de extremos tan marcados como la que estamos viviendo a raiz del conflicto en Cataluña. Pero eso la Falange también lo conocía bien cuando hablaba del separatismo en sus Puntos Iniciales en 1933.

Sin embargo lo peor, lo más terrorífico, es que lo conseguirán; porque el discurso del orgullo nacional, del “make (pon la palabra de tus sueños húmedos patriotas) great again”, sigue funcionando a golpe de seguridad a cambio de libertad. Después nos volveremos a preguntar eso de “¿Pero cómo fue posible que llegara al poder…?” mientras intentamos apartar la mirada del espejo.

abril 28, 2018

Solo he tenido suerte

TENGO QUE DAR LAS GRACIAS, ya que me he encontrado a varios los últimos días, a esos que me han hecho abrir los ojos para descubrirme, con enorme sorpresa, que soy un macho oprimido por el hembrismo de las feminazis y no me había dado cuenta.

Esos HOMBRES en mayúsculas capaces de ayudar a sus congéneres a pesar de la persecución que sufrimos por parte de las mujeres.

Esos que cuando las mujeres feminazis denuncian el machismo (las mujeres normales son las que no dicen nada como debe ser), siempre acuden en tu ayuda con el #NotAllMen, lanzando un grito amargo rebozado en sus #MaleTears.

Esos valientes cuya principal contribución es recordar "pues hay mujeres malas", como si alguien hubiera dicho que no las hay. O como si el hecho de que las haya reduzca la importancia de violaciones, asesinatos...

Esos que trabajan abnegadamente para preguntar "¿y las denuncias falsas?". Esas denuncias falsas que increíblemente olvidamos aunque se dan a miles o más.

Tengo que dar las gracias a esos que me acaban de descubrir la increíble suerte que he tenido hasta ahora como hombre porque, como me aseguran, "ya me entraré cuando me encuentre con una que quiera arruinarme la vida con una denuncia falsa".

Tengo la piel erizada al darme cuenta por primera vez que algo que pasa todos los días aún no me haya tocado sufrirlo como hombre.

Recordemos que cada vez que se sobresee un juicio porque la mujer no ha podido presentar todas las pruebas, y quedamos libres, en realidad no es porque se respete nuestra presunción de inocencia, sino porque ella ha presentado una denuncia falsa. Que aunque ningún juez la acuse de ello los hombres lo sabemos.

No sabéis lo que agradezco que me descubran que soy al parecer uno de los pocos hombres que se está librando, pero solo hasta que se me acabe la suerte, de esta opresión bestial de las hembristas y/o feminazis...

(¿Son las dos cosas juntas o...? Pregunto para saber si debo tener más miedo).

La verdad es que nunca me había parado a pensar en como he "esquivado la bala hasta ahora" cuando en España cada ocho horas un hombre es violado por una mujer que se cree con derechos sobre nosotros, y eso solo los que nos atrevemos a denunciar.

Tampoco se me había pasado por la cabeza valorar que al año morimos (en realidad no morimos, nos asesinan) al menos un hombre cada semana a manos de mujeres que nos consideran de su propiedad, y eso solo contando los que han tenido una relación con la asesina hembrista; que el resto no entran en las estadísticas. La justicia aliada hembrista no nos cuenta.

No había reparado en la suerte que he tenido de que, si en un parque en pleno Agosto a 40°C me he quitado la camiseta, no haya habido alguna que no haya podido reprimir las ganas de tocarme; aunque sea para echarse unas carcajadas con el resto de sus amigotas para demostrar que es toda una hembra alfa. Eso sí, la culpa sería mía por haber provocado. Que las mujeres... son así. No son de piedra y no pueden evitarlo.

Peor aún, no me había dado cuenta de lo afortunado que soy cuando al volver a casa solo por la noche tengo que llevar las llaves en la mano por si me tengo que defender de una hembrista. Y mira que cuando voy por la calle, a plena luz del día, y sin cortarse, cada cierto tiempo no falla alguna opinando sobre como visto, y diciendo lo que me haría; pero por la noche me da más miedo.

Y no es que debiera preocuparme solo de que me roben, es que siendo hombre es peor, porque un robo es lo menos malo que me puede pasar con una hembrista.

Aunque peor es cuando se trata de un grupo de hembristas, que cuando ven que me molestan, o directamente me asustan sus comentarios, les parece tan gracioso que pase miedo que vienen detrás para continuar con la diversión mientras yo deseo, acojonado, llegar a mi portal y cerrar la puerta, no vaya a ser que alguna entre detrás y me quede a solas con ella o ellas.

No sabía lo afortunado que soy de no haber sentido jamás miedo a si la hembrista de turno igual no se iba a contentar solo con reírse.

Tengo ya asumido que en los bares es normal tener que quitarme a hembristas de encima, a las que me cuesta hacerles entender que no me molesten. Y encima cuando las rechazo me ponen a parir.

Ya sabéis, cualquier pobre hombre las conoce y se ha tenido que enfrentar a ellas. Son esas que se te acercan cuando los tíos salimos en grupo diciendo "¿Qué hacéis ahí solitos?". O las que cuando salimos del bar de repente se te pegan preguntando "¿te acompaño para que no vayas sola?". Aunque cuando te cuesta varias negativas, y acelerar el paso, te das cuenta de que esa hembrista no estaba preguntando.

Tengo tanta suerte que hasta ahora no me había parado a pensar en las campañas que me dicen lo que tengo que hacer para evitar todo lo posible que una hembrista me viole.

Sin embargo empiezo a asumir que, si alguna termina haciéndolo, empezarán a preguntar lo que yo vestía, por qué andaba por tal calle, solo, a esas horas, si venía de fiesta y había bebido... Me preguntarán si había provocado a la hembrista de alguna forma, si igual había tonteado un poco (con ella o con la que sea, porque una vez que lo haces ya le has dado permiso a cualquiera de ellas). Y será peor si llegué a darme un beso con ella, porque que después yo no quisiera seguir, que hubiera cambiado de idea, daría igual.

Tengo que empezar a ser consciente como hombre de que si un día llega el momento en que una hembrista me viole tengo que elegir entre que me mate si me intento defender o que no me crean. Igual termino tirado en un pozo mientras hablan de cuanto ligaba, o aseguran que fijo me he subido en el coche de la primera que pasó porque soy así de "ligero de cascos".

En serio. Gracias por descubrirme la enorme suerte que he tenido hasta ahora cuando lo normal es que en las entrevistas de trabajo me pregunten si tengo novia o me la voy a echar... Y hasta ahora no lo han hecho conmigo.

Como macho oprimido empiezo a tener miedo de que una hembrista me escriba por LinkedIn, o algún otro sitio solo con la intención de ligar.

Tengo miedo a que cuando responda a una oferta de empleo me pidan una foto de cuerpo entero, con poca ropa, y de repente me hablen de lo importante que es que yo sea simpático, solícito, y ofrezca disponibilidad para relaciones esporádicas...

Es más, soy un tío tan tan afortunado que todavía no ha habido ninguna hembrista repugnante que, sin conocerme de nada, me haya mandado una "fotocoño"; cuando todos sabemos, aunque no se hable, que los pobres machos oprimidos por las malas mujeres lo sufrimos cada dos por tres.

Ufff... Me empieza a dar miedo salir a la calle ahora que soy consciente de la suerte que he tenido hasta ahora. Es más, hace dos días daba miedo salir porque habían miles de hembristas gritando algo de violaciones y estoy seguro de que odian a todos los hombres. Y si cualquiera de esas femilocas me ven...

Pero hay que ser positivo, quedarse con la parte buena, dar gracias por la suerte tenida. Y mi mayor suerte ha sido conocerte a ti, hombre que te preocupas por mí sin conocerme por ese compañerismo entre oprimidos, que luchas contra una sociedad hembrista que nos pisa, y que aún así sacas tiempo para abrirme los ojos.

No sé qué sería de mí si hubiera seguido por ahí sin que nadie me hubiera mostrado el terrorífico peligro del hembrismo.

Porque hasta ahora no me había encontrado ni una vez con un tío diciendo "también hay malas mujeres" cada vez que violan o asesinan a una. Ni una sola vez había tenido que leer lo mal que lo pasan los hombres por las hembristas y por las leyes que las "protegen" mientras otra mujer se desangra por las cuchilladas en el cuello que le ha dado su pareja por intentar dejarle. A ninguno le había leído repetir ese titular de copia y pega que lleva casi una década repitiendo "nadie habla de los 30 hombres...".

Ni una vez. Solo he tenido suerte al parecer.